11/11/09

no hay tu tia

Dicen que un druida que viajó hasta casi los confines de un desierto, observó que los nómadas que por aquellos parajes erraban, tenían los ojos llenos de arena, (no era para menos). Percibiéndose que esa situación para aquellas personas era altamente molesta y penosa, de una taleguita, hecha de con la vejiga de un rumiante, sacó unas piedras de color rojo pardo y se las entregó al que parecía ser el jefe de aquella tribu, explicándole con signos escritos con su vara en la arena del desierto, que tenia que hacer con aquel mineral que le entregaba. El jefe de los nómadas le agradeció al druida su ayuda, regalándole un camello, para que pudiera volver al país de los Galos.
Pasaron algunos siglos, los árabes irrumpieron en la Península Ibérica, con un tropel de camellos que portaban unas alforjas que contenían un polvo algo espeso blanquecino que lo denominaban como tūtiyā. Aquellas alforjas estaban custodiadas día y noche por los hombres más fornidos del ejército árabe, porque su contenido era un un ungüento prodigioso, pues al aplicárselo a los hombres por los parpados, su visón alcanzaba los confines del Reino Visigodo.
Los espías visigodos observaron también como curaba orzuelos y heridas producidas en el combate, así que planearon saquear el campamento donde custodiaban el ungüento, y así lo realizaron durante una oscura noche de invierno.
Al amanecer se empezaron a oír voces afligidas de los árabes que desesperadamente gritaban, oyendo los visigodos que aquellas voces fonéticamente decían: "no hay tutia".
Y desde entonces y para recalcar que algo carece de solución , se extendió por toda la Peninsula Iberica la frase proverbal

[no hay tu tía]
Por una bien sencilla razón:
tutía = ungüento = remedio, o sea; no hay tutía = no hay remedio


P.D. tambien se emplea para expresar que una persona es cabezona y no cambia de opinión o forma de ser.
ésta es mi versión libre, sin rigor histórico ninguno.


Los autores ortodoxos dicen:
Expresión que se emplea para recalcar que algo carece de solución. Tiene su origen en un ungüento medicinal que en épocas pasadas se aplicaba como remedio para todos los males, la atutía o tuthía, vocablos que derivan del árabe altutiyà. Este compuesto, que fue empezado a ser utilizado por los árabes con fines oftalmológicos, no es otra cosa que una mezcla de óxido de cinc y otras sales metálicas que se adhieren formando una costra grisácea en las paredes de los hornos donde se trabaja